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Cabeza loca.17 años.Le gusta acostarse tarde y levantarse temprano.Quitar la miga al pan y explotar burbujas de plastiquete.Abrir las ventanas al atardecer y ponerse la música a todo volumen para leer a Pablo Neruda.Se considera una amante del cine mudo.El viento sin destino,pero veloz y con prisas.No entiende el blanco pero tampoco el negro.Risas con hielo pero también peros.Pura indecisión.Torpe a morir.Capaz de todo por un simple juego de niños.Atrapa-gestos o atrapa-almas?.Espontánea.Un manojo de purpurina.Un saco de canicas.Una media sonrisa.Incandescente.

jueves, 29 de septiembre de 2011

¿Es necesario tener que poner un título a las cosas?



La verdad nunca sé como empezar algo. Y es que es verdad, nunca me sale. Piensas en una frase ingeniosa y ya está cogida, o pretendes poner un ¡Hola! demasiado corriente y queda como el culo. 
Porque a mí o todo me queda como el culo, o todo me queda demasiado bien, y eso...no mola. Sin términos entre medio. No existe el gris claro y eso me cabrea.
Para los que me conocéis... bueno, ya sabéis que estoy hecha un manejo de nervios e inseguridad... y para los que no, pues ya lo sabéis.


Yo nací en una calurosa tarde de 4 de julio; para seros más exacta, a las 6 menos cuarto de la tarde.
Para que lo entendáis mejor, mi madre estaba hasta el coño de mí, literalmente. Hacía 3 semanas que debería haber nacido y la pobre no sólo estaba sudando la gota gorda con ese calor infernal que asolaba Zaragoza.. sino que,  tenía a la cabrona de su bebé agarrándose con las uñas a su vientre uterino. 
Como os digo, mi madre estaba hasta el coño de mí.
Os voy a ser sincera diciéndoos que a pesar de que ya hayan pasado 16 años lo sigue estando. Y yo tan feliz. 
Mi nombre es Marina. Ojos castaños, piel morena y pelo más de lo mismo -aunque espero que dentro de nada me convierta en una zanahoria-.Estatura media, digamos... 1'63, y algunos kilos que sobran perfectamente, y de los que no me siento nada orgullosa. Mmmm orejas pequeñas... ¿y qué mas? hablo demasiado, me río por todo y con cualquier cosa, hago el ridículo. Esto último lo tengo muy asumido.
No me considero de las más guapas pero tampoco un adefesio. Soy una chica en cuanto a lo físico se refiere, del montón. Los montones dan asco.
¿Especial? Claro que me considero especial... aunque no alardeo de ello. En realidad, pienso que todos somos especiales... pero a nuestra manera.
Algunos lo dan a conocer y otros simplemente tienen miedo.




Y si no sé como empezar las cosas, menos aún sé cómo acabarlas.
En fin, no tengo remedio... espero que al menos, os hayáis reído un poco.








Os veo caracolas, 
Marina.