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Cabeza loca.17 años.Le gusta acostarse tarde y levantarse temprano.Quitar la miga al pan y explotar burbujas de plastiquete.Abrir las ventanas al atardecer y ponerse la música a todo volumen para leer a Pablo Neruda.Se considera una amante del cine mudo.El viento sin destino,pero veloz y con prisas.No entiende el blanco pero tampoco el negro.Risas con hielo pero también peros.Pura indecisión.Torpe a morir.Capaz de todo por un simple juego de niños.Atrapa-gestos o atrapa-almas?.Espontánea.Un manojo de purpurina.Un saco de canicas.Una media sonrisa.Incandescente.

sábado, 20 de octubre de 2012

Una vida del montón, una hormiga en extinción

Qué deciros, para no poner más purpurina al asunto.
Soy una chica corriente,de una familia corriente,con una vida corriente como la de cualquier adolescente. Nada especial. Nunca me han hecho ningún monumento.
Nunca fui la protagonista en ninguna obra de teatro del colegio, nunca fui la última en una importante carrera de relevos, nunca tuve un lunes de brillar con luz propia en el instituto ya que mi cumpleaños cae en verano.
Nunca he sido la única mejor amiga de nadie, aunque yo si que la tuviera. Me he rodeado de buena gente que se ha ido y de gente mala que se fue también, como todos.No destaqué en ninguna habilidad por excelencia, siempre hubo alguien mejor.
Mi madre nunca me ha dicho que me quiere al oído; y mi padre rara vez vino a verme a mis partidos de baloncesto.
Crecí con los cordones desatados de tanto correr y con los pantalones llenos de sietes de tanto caerme. Con los brazos llenos de arañazos a causa de las increíbles peleas con mi hermano y con los bocadillos de mortadela de las cinco y media de la tarde.
Me hormoné.Me puse tonta. Me enamoré.Me la ostié.
Encontré a gente que me comprendía, al menos un poco, y prometí guardar a todas esas personas para siempre.Casi he cumplido mi promesa.
Como cualquier otra chica, he reído con la necesidad de golpear cualquier cosa que tenía delante, y he llorado hasta quedarme dormida con los ojos tan hinchados como bolas de billar.
He sido una valiente y una cobarde al mismo tiempo.
Me he destrozado los nudillos por algunas cosas que he conseguido, y por otras que no.
He abandonado a la primera. A la segunda, y a la tercera. He viajado al pasado en apenas dos segundos y me han entrado ganas de vomitar. Sí, tengo y he tenido complejos, pero nunca fui una acomplejada subnormal.
Ya veis. Nada diferente. Siempre notable, de vez en cuando bien y resbalones de insuficiente. No soy una extraterrestre. Me duermo por la noche y me levanto por la mañana.

Lo único que podría destacar ahora en mi currículum sería la falta de egoísmo. Odio a la gente puramente egoísta. Y en ocasiones me odio a mí misma por eso.
Me incomoda la gente que se queja tanto por mierdas, que llora demasiado en películas exclusivamente románticas y que se olvida de que hay gente que depende de ti para seguir. Aunque no te lo digan.
Es el síndrome ''querer más de lo que se debe'', ''dar más que recibir'', ''esperar demasiado de los demás''.
Luego coge la realidad y te lo representa en plena cara. Como una pancarta publicitaria, en una carretera solitaria.
Porque en esos momentos estás sola. O te sientes sola. O estás esperando a alguien que no va a venir o tú no sabes que lo estás aguardando.Sólo sabes que no sabes nada, como el filósofo de pacotilla.
Y pensándolo bien,si de verdad te encontrases solo en una carretera solitaria,de normal y a cualquier hora, ese sitio muy corriente no es, diría yo. Y cualquier individuo que me encuentre por ahí tampoco.

Lo que me da a pensar que, ni tan sencilla, ni tan corriente, después de todo.
Y la persona con la que me encontraré, tarde o temprano, tampoco.


>>Tu bicho raro preferido se aburre y te está esperando, curioso transeúnte. <<

1 comentario:

  1. Siempre escribiendo de esa forma tan especial, la ultima frase me encanta.
    un besito bel.
    P#

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Gracias por alegrarme el día con tus palabras :)